Fue lo más destacable este año en el festival de cine de América Latina de Biarritz: la selección de tres películas caribeñas (Puerto Rico y la República Dominicana) en la competición oficial.
El director puertorriqueño Cristián Carretero nos explica que “Esta isla” (el título de su película) es algo más que Bad Bunny, Raw Alejandro y el Reggaeton. También te hablamos de las dos películas dominicanas que vimos en Biarritz, una pura chulada.
Biarritz es la prima francesa de San Sebastián. En la costa del Atlántico, ambas conservan la huella elitista que dejaron sus huéspedes VIP del siglo XIX (la reina Maria Cristina y su hijo el futuro rey Alfonso XIII en Donostia, y en Biarritz la imperatriz Eugenia de Montijo, esposa española del emperador francés Napoleón III, el de la fracasada conquista de México).
Separados por una frontera invisible (por la Union europea y la identidad vasca) y apenas 60 kilómetros, ambos centros turísticos costeros son la sede de dos festivales de cine que se celebran en las mismas fechas de septiembre.
Nosotros en Algo preferimos ir este año al de Biarritz, que nos parece más adaptado al proyecto empresar…perdón, editorial de la plataforma (poner el énfasis, como dicen en la prensa mainstream, en las obras que nos vienen de la periferia del mundo hispanohablante, como Puerto Rico, República Dominicana…).
Y fue una decisión acertada.
En Biarritz conocimos al director puertorriqueño Cristián Carretero. Vino a presentar la película “Esta Isla” que hizo con su esposa Lorraine Jones Molina. Argumento: un adolescente pobre y una chica rica se refugian en las montañas de Puerto Rico. Género: una mezcla de “road movie” y de “coming of age movie”, o sea dos adolescentes en el umbral de la edad adulta.
“Es una exploración de la adolescencia. Igual de importante es el contexto y el país de Puerto Rico, que también está en un proceso de entender y descubrirse”, nos dice Cristian para quien hacer cine en Puerto Rico es algo más que alimentar la industria del entretenimiento.
“Es una oportunidad de reconocernos, entendernos y valorizarnos, porque nosotros hemos aprendido que no podemos sobrevivir sin Estados Unidos, que si se va Estados Unidos,
Puerto Rico se jode, vamos a morir de hambre, los Mcdonalds se van ahí, y eso se traduce
también a la persona. Inconscientemente nos sentimos menos”.
La película se estrenó en el festival de Tribeca en Nueva York donde precisamente vive una importante comunidad boricua, eso se sabe por lo menos desde los tiempos de West side story. La película se programó cuatro veces en Nueva York y la sala siempre estuvo llena. “Era super emocionante para ellos. Esa gente vive añorando a su isla”.
“Solamente con eso yo estaba super satisfecho. Y después nos dieron 3 premios:
mejor cinematografía, mejor dirección y premio del jurado. Realmente no me lo esperaba”.
La película se hizo con presupuesto mínimo, como 280.000 dólares, entre fondos propios y 150.000 dólares de la Comisión de cine de Puerto Rico. “Estamos ahora buscando distribución”.
“Nos inspiramos mucho en películas de lovers on the run, como Bonnie and Clyde, Badlands, hasta Breathless. Los protagonistas están en un proceso de entenderse, de descubrirse. Puerto Rico también está en un proceso de entenderse y descubrirse”.
Nacido en Puerto Rico, Cristián estudió ciné en Praga y en la Universidad de Nueva York con Spike Lee (un amigo, pero un profesor muy severo, nos dice) antes de regresar a la Isla.
La cara más conocida del cine puertorriqueño, el actor Benicio del Toro, busca fortalecer la industria cinematográfica en la isla. “En algún momento me gustaría venir para acá y hacer algo aquí”, dijo sin más detalles en una entrevista.
Dos otras películas caribeñas llamaron la atención en Biarritz, las dos filmadas en República Dominicana. “Bajo el mismo sol” del Español Ulises Porra transcurre en 1819, en la isla de La Española. Los protagonistas representan la diversidad humana del Caribe y los balbuceos del mundo globizado: Lázaro, un joven heredero español; Mei, una tejedora china experta en seda; y Baptiste, un desertor haitiano perseguido por los franceses.
Su ambición (fundar una fábrica de seda) se enfrenta a una serie de obstáculos naturales y humanos de la densidad de la selva a la amenazas de colonos franceses. “La seda se transforma en símbolo de deseo, poder y pérdida”, según lo resumen los organizadores del festival de Biarritz.
“Tiguere” del director dominicano José María Cabral se presenta como un documental sobre este aquetipo que representa el ideal masculino.