Malas madres, maternidades singulares, infertilidad, madrastras, infanticidio materno: el tema de la maternidad, como el amor, es eterno y cada generación lo reinventa desde nuevas escritoras. Y en la Feria del Libro de Guadalajara, flotaba en el aire.
La madre que me parió. Me vale madre. Romperse la madre. De Madrid a México abundan las expresiones que cargan sobre la madre la responsabilidad de todos los males desde el día en que nacemos.
Démeter, Medea, la Virgen. En la mitología, las religiones y la literatura, la figura materna ha sido siempre ambivalente: salvadora y sacrificada, pero también capaz de devorar o matar a sus hijos.
Desde el siglo XX, la literatura explora esa ambivalencia: madres que dudan, que fallan, que cargan culpas y pérdidas, o mujeres que deciden no maternar.
En el XXI, las autoras contemporáneas profundizan aún más en maternidades diversas —y a veces incómodas—: madres imperfectas, maternidades queer, maternidades atravesadas por la precariedad, el deseo de libertad o el rechazo al mandato materno. La maternidad deja de ser un ideal y se vuelve una experiencia humana contradictoria.
En la FIL de Guadalajara, tres autoras —Elisenda Solsona, Bernadita Bravo y Begoña Gómez— presentaron libros que, desde registros distintos, cuestionan la figura materna y proponen imaginarios más amplios e inquietantes.
De la infertilidad a la maternidad: Mammalia
Mammalia imagina un mundo donde las mujeres sufren una ola global de infertilidad. En un universo de ciencia ficción con ecos de Huxley, el Estado controla la natalidad y el cuerpo femenino. En ese contexto, una joven emprende la búsqueda de sus orígenes para descubrir quién fue antes de ser adoptada.
Entre el thriller y la distopía, Mammalia es, ante todo, una reflexión sobre la maternidad y la no maternidad en un mundo ultraliberal al borde de su extinción física y espiritual.
“El embrión de Mammalia nació cuando pasé por un proceso de infertilidad que duró cuatro años. Me sentí sola. No había literatura sobre infertilidad. Necesitaba referentes”, cuenta Elisenda Solsona a Algo. “A veces te sientes como un producto más dentro de las clínicas.”
“El proceso de escritura duró cinco años porque es una novela muy laberíntica donde la protagonista tiene que buscar su identidad, tiene que buscar quién es su madre”, añade.
Las madres que abandonan: el tabú persiste
En Las abandonadoras (Planeta), Begoña Gómez analiza a las mujeres que decidieron “no ser las principales cuidadoras de sus hijos”. El ensayo combina ejemplos literarios —Rodoreda, Doris Lessing, Muriel Spark, Ana Karenina, Nora Helmer— con una reflexión sobre cómo fueron leídas en su época.
“Mi conclusión es que la mirada sobre las madres que abandonan no ha cambiado tanto como creemos”, afirma. “Existen maternidades plurales, familias monoparentales, familias lésbicas… pero no tantas madres que renuncian a la custodia. Sigue siendo un tabú”.
En Guadalajara, Gómez observó carteles pegados fuera de la Expo denunciando a padres morosos de pensión alimenticia.
“Me pareció un gran uso del espacio público. Esto siempre se ve como un asunto doméstico y no debería serlo”.
Bernadita Bravo: la madre que mata
En No reinas (Alfaguara), Bernadita Bravo aborda otro de los tabús más radicales: el infanticidio materno. La novela parte de un caso real: una vecina que ahogó a su hijo pequeño en la bañera.
“La figura de la madre tiene mucha carga. Lo que me interesa es su deconstrucción”, señala Bravo.
La autora se inscribe en una tradición literaria que ha explorado madres violentas, desde El adversario de Carrère hasta los mitos clásicos, pero desde una perspectiva situada en lo doméstico, lo cotidiano y lo posible.
Antimanual de maternidad (Elefanta, 2025)
En su Antimanual, Andrea desmonta la idea de que maternar debe seguir instrucciones.
“Cuando me convertí en madre me llegaron muchas guías de cómo ser madre, y ahora me parece absurdo. No deberíamos hablar sólo del pañal o de cómo cambiarlo, sino de cuestiones más trascendentales sobre la identidad de las maternidades”.
Cuidar la herencia de Nuestras madres
En Nuestras madres, Gemma Ruiz rinde homenaje a las mujeres de generaciones anteriores, protagonistas silenciosas de la transición española.
“El feminismo también fue cosa de ellas. No se plegaron a la educación nacionalcatólica que las quería como meros receptáculos reproductivos”, explicó la autora en un video promocional.
Para Ruiz, estas madres funcionan como advertencia:
“Nos recuerdan lo que se puede perder en derechos sexuales y reproductivos. Hay que permanecer alerta”, dijo en la FIL.
Para seguir leyendo: la madre como mito literario
En Mother and Myth in Spanish Novels, la académica Sandra J. Schumm analiza seis novelas españolas publicadas desde 2000 centradas en hijas que buscan comprender su herencia materna: Riera, Etxebarria, Montero, Cerezales, Janer y Puértolas.
En todas ellas, la hija descubre que no integrar la pérdida o ausencia de la madre deriva en la imposibilidad de definirse a sí misma. Sin una valoración del sujeto materno, la hija corre el riesgo de ser cosificada —y la sociedad entera, de repetir ese vacío.